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Panamá se hace un líder global a la conservación del océano


Por: Felipe Victoria Grueso (Manager Senior para Política Internacional de Plásticos de Ocean Conservancy) y Joel Baziuk (Director Adjunto de la Global Ghost Gear Initiative de Ocean Conservancy)

Panamá no sólo es el puente de unión entre dos océanos, sino, además, el modo de vida panameño está también intrínsicamente ligado al océano. Aunque el país tiene 772 kilómetros de largo, Panamá tiene 2,840 kilómetros de costa y el pescado representa un alimento importante para los panameños. De acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), el consumo de pescado anual per cápita en Panamá es 16 kilogramos, aunque el consumo medio per cápita en América latina es solo 9.9 kilogramos. Además, el sector pesca y acuicultura representó una contribución de USD 245.4 millones y la pesca deportiva genero 170.4 millones a la economía en 2018.

Así, no es de extrañar que, desde hace más de una década, el gobierno de Panamá se ha sumado decididamente a la lucha por la preservación del medio ambiente marino. Además del 2 al 3 de marzo, líderes, socios, y académicos globales se unieron en la Ciudad de Panamá para la conferencia internacional Our Ocean, para encontrar soluciones a los problemas más grandes a los que se enfrenta el océano, como la crisis de contaminación plástica, la pesca sostenible, la biodiversidad, y el cambio climático, entre otros.

Aunque una persona no viva cerca de la costa, el océano es un recurso precioso para toda la humanidad: contiene el 97% del agua, produce la mayoría del oxígeno del planeta, y un porcentaje importante y creciente de la alimentación global proviene del mar. Por esta razón, es importante que cuidemos y protejamos el mar para garantizar un futuro y un planeta más sostenible para todos.

Uno de los pasos importantes en la protección del mar es la prevención y la eliminación de la pesca fantasma. La pérdida de equipo de pesca en cuerpos de agua como los océanos es conocido como “la pesca fantasma”, porque las redes u otros equipos de pesca que se pierden en el agua continúan atrapando peces, aunque nadie vaya a recuperar la captura. La pesca fantasma es la contaminación plástica más perjudicial en el medio ambiente marino, según estudios de Ocean Conservancy. En Panamá, la pesca fantasma causa alteraciones en los ecosistemas marinos, sus componentes, funciones y servicios.  Investigaciones científicas de la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) indican que las redes y otros aparejos de pesca fantasma son responsables de la disminución de hasta el 30% de ciertas poblaciones de peces.

Afortunadamente, desde el año 2009, la Autoridad de los Recursos Acuáticos de Panamá (ARAP) está contribuyendo a la recuperación de los mares, incluyendo a través de la recolección de basura en las playas, y la limpieza y extracción de redes fantasma.

Para hacer frente al problema de estas redes, en 2017, Panamá fue uno de los primeros países en unirse a la Global Ghost Gear Initiative-GGGI (Iniciativa Global contra las Redes Fantasma, por sus siglas en inglés).   La GGGI es una iniciativa de la organización sin ánimo de lucro, Ocean Conservancy, y sirve así como la única alianza internacional e intersectorial dedicada a la prevención y eliminación de redes y otros equipos fantasma. Desde el 2009, el gobierno de Panamá ha retirado de las aguas panameñas alrededor de 5,000 kilogramos de redes fantasmas.

Además, en 2020, la Ciudad de Panamá fue una de las primeras ciudades en hacerse parte de otra iniciativa llamada Urban Ocean (océano urbano). Urban Ocean es una colaboración entre Ocean Conservancy, la Resilient Cities Network, y The Circulate Initiative que reúne a actores de la sociedad civil, académicos, instituciones financieras y líderes del sector privado para desarrollar, compartir y escalar soluciones para combatir el problema del plástico oceánico a través de herramientas educativas, estudios científicos, asociaciones público-privadas, y el intercambio de buenas prácticas.

Casi la mitad de la población de Panamá vive en la Ciudad de Panamá, y este ayuntamiento es responsable de más de la mitad del PIB del país. Por ende, lo que hace la ciudad tiene un impacto a lo largo y ancho del país.

Como miembro de Urban Ocean, la Ciudad de Panamá tuvo la oportunidad de estudiar el sistema de recolección de basura, coleccionó datos y entrevistas, y encontró soluciones para evitar que las fugas de plástico en el entorno urbano no lleguen al entorno medio ambiental marítimo. Durante la conferencia y como parte de Our Ocean, una representante de la ciudad de Panamá habló sobre su experiencia al pasar por el programa.

Además, durante la conferencia, como parte de este esfuerzo continuado hacia la protección del mar, Panamá anuncio unos nuevos acuerdos de cooperación con la GGGI para redoblar su esfuerzo en la protección del mar contra la menaza de las redes fantasma. Este acuerdo incluirá que la GGGI va a aconsejar y ayudar en la elaboración de un plan de acción nacional sobre desechos marinos.

Como acto inaugural de estos acuerdos, el sábado después de la conferencia, el gobierno de Panamá y la GGGI colaboraron conjuntamente en la extracción de redes fantasma en Isla Taboguilla donde se removieron 50 kilogramos de redes fantasmas del océano.

Extendemos una vez más un agradecimiento sincero a Panamá por esta colaboración en pos de un océano más saludable y sostenible. Tenemos la confianza de que todas estas acciones del gobierno de Panamá para proteger el medio ambiente marítimo inspirarán a otros países a sumarse a esta lucha. Para enfrentar este problema transfronterizo y de gran envergadura y poder proteger el océano se requerirá de que todos nos lancemos al agua.

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